
domingo, 29 de noviembre de 2009
LO QUE LA IGLESIA CATÓLICA LE AHORRA AL ESTADO

viernes, 27 de noviembre de 2009
LA CÍNICA RISA DE LA MUERTE


miércoles, 25 de noviembre de 2009
LA DECLARACIÓN DE MANHATTAN

LA DECLARACIÓN DE MANHATTAN
El 20 de noviembre se conoció oficialmente la llamada Declaración de Manhattan, firmada por 152 representantes de la Iglesia Católica, de confesiones protestantes y de las Iglesias orientales separadas de Roma. La declaración, que muestra un frente unido contra las políticas del Presidente Obama contrarias al orden natural, fue calificada como un documento trascendental por diversos motivos: es una manifestación clara de unidad de los cristianos en cuestiones trascendentales; orienta sin dar lugar a dudas la conducta de los fieles cristianos en defensa de la ley natural; y porque avala el “ecumenismo de trinchera”, que es una realidad desde hace años en los Estados Unidos.
Aborto: la infame sentencia
El primer apartado señala, entre otras cosas, que a pesar de que en la opinión pública prevalece la opinión pro-vida, “observamos con tristeza que la ideología pro-aborto prevalece hoy en día en nuestro gobierno. La administración actual está dirigida y compuesta por aquellos que pretenden legalizar el aborto en cualquier etapa del embarazo. (…) Mayorías en ambas cámaras del Congreso sostienen puntos de vista pro-aborto. El Tribunal Supremo, cuya infame sentencia de 1973, Roe v. Wade, despojó a los no nacidos de protección jurídica, sigue tratando a la elección de abortar como un derecho constitucional fundamental (…) El Presidente dice que quiere reducir la ‘necesidad’ del aborto, un objetivo loable. Pero también se ha comprometido a hacer el aborto más fácil y ampliamente disponible mediante la eliminación de las leyes que prohíben la financiación de éste por parte del gobierno, los períodos de espera que se exigen a las mujeres que solicitan abortos, y la notificación a los padres para los abortos practicados a las menores. La eliminación de estas importantes y eficaces leyes pro-vida hace suponer razonablemente que aumentará significativamente el número de abortos voluntarios. (…) Nuestro compromiso con la santidad de la vida no es una cuestión de lealtad partidaria, ya que reconocemos que treinta y seis años después de Roe v. Wade, funcionarios electos y nombrados por ambos partidos políticos han sido cómplices en dar la sanción legal a lo que el Papa Juan Pablo II describió como ‘la cultura de la muerte’. Instamos a todos los funcionarios en nuestro país, elegidos y designados, a proteger y servir a todos los miembros de nuestra la sociedad, incluidos los más marginados, los que no tiene voz, y los más vulnerables de entre nosotros”.
“La cultura de la muerte -sigue diciendo la Declaración- inevitablemente, abarata la vida en todas sus etapas”. Así se crean las condiciones para desechar a los “imperfectos”. “El abaratamiento de la vida que comenzó con el aborto ha hecho metástasis. (…) El Presidente y muchos legisladores apoyan la investigación con embriones y quieren financiar con dinero público la ‘clonación terapéutica’”, cuyo resultado será la producción industrial y muerte de millones de embriones humanos, para obtener células madre.
La vida indigna de ser vivida
“En el otro extremo de la vida, un movimiento cada vez más poderoso promueve el suicidio asistido y la eutanasia ‘voluntaria’ amenazando la vida de las personas vulnerables, los ancianos y los discapacitados”. Advierte la declaración que puede resucitar la doctrina de la lebensunwertes Leben (vida indigna de vivir), que contagió a los ambientes intelectuales de América y Europa en la década de 1920 y que se daba por enterrada después de los horrores de mitad del siglo XX. “La única diferencia es que ahora las doctrinas de los eugenistas se visten con el lenguaje de la ‘libertad’, ‘autonomía’ y ‘elección’”. (…)
Concluye este apartado de la Declaración, diciendo: “Nuestra preocupación no se limita a nuestra propia nación. En todo el mundo, somos testigos de casos de genocidio y de ‘limpieza étnica’, de la no asistencia a los que sufren como víctimas inocentes de la guerra, del abandono y el abuso de los niños, de la explotación de trabajadores vulnerables (…)” Estas tragedias, siendo éticamente coherentes hemos de reconocer que “se derivan de la pérdida del sentido de la dignidad de la persona humana y la santidad de la vida humana, lo mismo que está en la raíz de la industria del aborto y de los movimientos que alientan el suicidio asistido, la eutanasia y la clonación humana para la investigación biomédica”.
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domingo, 22 de noviembre de 2009
2 minutos impactantes
sábado, 21 de noviembre de 2009
"EL DERECHO MÁS IMPORTANTE ES EL DERECHO A LA VIDA"
ES LA PROMOTORA DE LA REFORMA DE LA LEY DEL ABORTO DEL GOBIERNO
De la Vega, impulsora del aborto libre: “El derecho más importante es el derecho a la vida”

María Teresa Fernández De la Vega
La vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega ha asegurado hoy, en la víspera del 20º aniversario de la Convención de los derechos de la infancia, que “el derecho más importante de los niños es el derecho a la vida, el derecho a una vida en dignidad y en libertad, el derecho a una vida sana y con seguridad, sin hambre, y para eso el instrumento fundamental es sin duda alguna, la educación”.
De la Vega ha hecho estas declaraciones durante un acto organizado por la ONG Plan en el Colegio Jaime Vera de Madrid, donde ha presentado la campaña ‘No puedo votar pero tengo una voz’, que quiere dotar a los más pequeños de un papel activo en la toma de decisiones.
Lástima que la vicepresidenta, que respondía así a la pregunta de uno de los “niños periodistas” del proyecto de Plan [los periodistas adultos no han tenido ocasión de dirigir sus preguntas a De la Vega], olvide que España no tiene en cuenta el derecho a la vida -”el más importante”- de los cientos de miles de niños que mueren cada año en nuestro país a causa del aborto provocado, más de 115.000 cada año.
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miércoles, 18 de noviembre de 2009
LOS ARGUMENTOS DE ZP SOBRE EL ABORTO

El jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha recalcado hoy que el objetivo "básico" de la ley del aborto es evitar que ninguna mujer vaya a la cárcel por interrumpir su embarazo en España.
El Gobierno, ha dicho Zapatero, está obligado a modificar y mejorar una ley que "no ofrece garantías suficientes para el ejercicio" de la interrupción voluntaria del embarazo en el país.
Y ahora un par de preguntas:
1. ¿Cuántas mujeres han ido a la cárcel en los últimos diez años por abortar?
2. ¿Qué quiere decir eso de que la actual ley "no ofrece garantías suficientes para el ejercicio" de la interrupción voluntaria del embarazo?
Respuesta a la pregunta 1: Ninguna mujer.
Respuesta a la pregunta 2: Que si se exigiese de verdad el cumplimiento de la actual ley del aborto en los supuestos en los que está despenalizado, el número de abortos en España sería ínfimo.
Conclusión: Zapatero miente. Lo que la nueva ley pretende es hacer legal todos los casos de fraude de ley que se estaban dando y presentar el aborto como un derecho de las mujeres. Y todo esto sin consenso.
lunes, 16 de noviembre de 2009
APOYAR EL ABORTO Y COMULGAR


No han parado las críticas a Mons. Martinez Camino por decir sencillamente lo que la Iglesia ha venido diciendo siempre de modo constante en todos los casos. No se sostiene el que intenten eludir su responsabilidad afirmando que se trata de la opinión personal de Mons. Martinez Camino. No, no es así. Es, sencillamente la praxis y la doctrina de la Iglesia Católica. Basta con leer la carta del entonces Cardenal Ratzinger a los obispos de EE.UU.
Carta
“Dignidad para recibir la Sagrada Comunión. Principios Generales”
del Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe al Cardenal Theodore McCarrick, Arzobispo de Washington y presidente del Comité de Política Doméstica, y a Mons. Wilton Gregory, Obispo de Belleville y Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (junio de 2004), con ocasión de la reunión plenaria que este organismo celebró en Denver del 14 al 19 de junio de 2004.
1. Presentarse para recibir la Sagrada Comunión debería ser una decisión consciente, basada en un juicio razonado respecto de la propia dignidad para hacerlo, según los criterios objetivos de la Iglesia, haciéndose preguntas como: “¿Estoy en plena comunión con la Iglesia Católica? ¿Soy culpable de algún pecado grave? ¿He incurrido en una pena (p.ej. la excomunión, el entredicho) que prohíbe que reciba la Sagrada Comunión? ¿Me he preparado ayunando por lo menos una hora antes?” La práctica de presentarse indiscriminadamente a recibir la Sagrada Comunión, simplemente como consecuencia de estar presente en la Misa, es un abuso que debe ser corregido (cf. Instrucción Redemptionis Sacramentum, n. 81, 83).
2. La Iglesia enseña que el aborto o la eutanasia son pecado grave. La Carta Encíclica Evangelium vitae, respecto de decisiones judiciales o leyes civiles que autorizan o promueven el aborto o la eutanasia, declara que existe “una grave y clara obligación de oponerse por la objeción de conciencia. En el caso de una ley intrínsecamente injusta, como una ley que permite el aborto o la eutanasia, nunca es lícito por tanto obedecerla, o ‘participar en una campaña de propaganda a favor de tal ley o votar por ella’” (n. 73). Los cristianos tienen “una grave obligación de conciencia de no cooperar formalmente en prácticas que, aún permitidas por la legislación civil, son contrarias a la ley de Dios. En efecto, desde el punto de vista moral, nunca es lícito cooperar formalmente con el mal. Tal cooperación nunca puede ser justificada invocando el respeto a la libertad de otros o apelando al hecho de que la ley civil lo permite o lo requiere” (n. 74).
3. No todos los asuntos morales tienen el mismo peso moral que el aborto y la eutanasia. Por ejemplo, si un católico discrepara con el Santo Padre sobre la aplicación de la pena de muerte o en la decisión de hacer la guerra, éste no sería considerado por esta razón indigno de presentarse a recibir la Sagrada Comunión. Aunque la Iglesia exhorta a las autoridades civiles a buscar la paz, y no la guerra, y a ejercer discreción y misericordia al castigar a criminales, aún sería lícito tomar las armas para repeler a un agresor o recurrir a la pena capital. Puede haber una legítima diversidad de opinión entre católicos respecto de ir a la guerra y aplicar la pena de muerte, pero no, sin embargo, respecto del aborto y la eutanasia.
4. Aparte del juicio de un individuo respecto de su propia dignidad para presentarse a recibir la Santa Eucaristía, el ministro de la Sagrada Comunión se puede encontrar en la situación en la que debe rechazar distribuir la Sagrada Comunión a alguien, como en el caso de un excomulgado declarado, un declarado en entredicho, o una persistencia obstinada en pecado grave manifiesto (cf. canon 915).
5. Respecto del grave pecado del aborto o la eutanasia, cuando la cooperación formal de una persona es manifiesta -entendida, en el caso de un político católico, como hacer campaña y votar sistemáticamente por leyes permisivas de aborto y eutanasia-, su párroco debería reunirse con él, instruirlo respecto de las enseñanzas de la Iglesia, informándole que no debe presentarse a la Sagrada Comunión hasta que termine con la situación objetiva de pecado, y advirtiéndole que de otra manera se le negará la Eucaristía.
6. Cuando “estas medidas preventivas no han tenido su efecto o cuando no han sido posibles”, y la persona en cuestión, con obstinada persistencia, aún se presenta a recibir la Sagrada Comunión, “el ministro de la Sagrada Comunión debe negarse a distribuirla” (cf. Declaración del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos“Sagrada Comunión y Divorcio, Católicos vueltos a casar civilmente” [2002], n. 3-4). Esta decisión, propiamente hablando, no es una sanción o una pena. Tampoco es que el ministro de la Sagrada Comunión esté realizando un juicio sobre la culpa subjetiva de la persona, sino que está reaccionando ante la indignidad pública de la persona para recibir la Sagrada Comunión debido a una situación objetiva de pecado.
Nota: Un católico sería culpable de cooperación formal en el mal, y tan indigno para presentarse a la Sagrada Comunión, si deliberadamente votara a favor de un candidato precisamente por la postura permisiva del candidato respecto del aborto y/o la eutanasia. Cuando un católico no comparte la posición a favor del aborto o la eutanasia de un candidato, pero vota a favor de ese candidato por otras razones, esto es considerado una cooperación material remota que sólo puede ser admitida ante la presencia de razones proporcionalmente graves”.
+Joseph Card. Ratzinger, Prefecto
viernes, 13 de noviembre de 2009
LA SITUACIÓN ACTUAL EN MULTITUD DE CASOS
miércoles, 11 de noviembre de 2009
SE PUEDE DEJAR DE SER HOMOSEXUAL

martes, 10 de noviembre de 2009
LA CIENCIA Y LA HOMOSEXUALIDAD

jueves, 5 de noviembre de 2009
ENTRE DOS PERSONAS DEL MISMO SEXO NO HAY NI PUEDE HABER MATRIMONIO

Una y otra vez, algunos medios vinculados con el lobby rosa, decían que en España había un clamor social reclamando el "matrimonio homosexual", que era esencial conseguir la igualdad de derechos de los muchos homosexuales -varios millones, según ellos- que estaban a la espera de pasar por el ayuntamiento, que la ley venía a cubrir una necesidad de un amplio colectivo que veía conculcados sus derechos civiles, que era una actitud homofóbica la que impedía ver unos supuestos nuevos modelos familiares del siglo XXI...

Abundando en la misma línea, Rafael Navarro-Valls, Catedrático de la Universidad Complutense y experto en Derecho de Familia, , escribe hoy en El Mundo (4-VII-2006): El pasado 13 de mayo, en su discurso dirigido a los participantes en la Asamblea Plenaria del Pontificio Consejo para la Familia, el Papa calificó a la familia basada en el matrimonio de "bloque constructivo básico de la sociedad". "Es necesario que el Estado", continuaba, "reconozca la importancia de la familia y que la ayude a llevar a cabo sus funciones". (...) Para Benedicto XVI estos principios no son solamente verdades propias de la fe religiosa, sino que "están inscritos en la naturaleza humana, y por tanto son comunes a toda la humanidad". Con esto quiere decir el Papa que la visión que la Iglesia tiene del matrimonio es más antropológica que teológica. En realidad, me atrevería a añadir que la Iglesia no tiene una concepción propia del matrimonio. Lo que tiene es una visión propia del hombre. Por eso tiende a recalcar que sus modelos de familia y matrimonio son especialmente válidos porque se adecuan a la propia naturaleza del hombre, es decir, al orden real de las cosas.
lunes, 2 de noviembre de 2009
SIN MIEDO A LA MUERTE

“Yo no sé si Tú, Dios, estrechas mi mano, pero, voy a explicarte y comprenderás... Es bien curioso: en este horrible infierno he encontrado la luz para mirar tu faz. Después de esto, mucho qué decirte no tengo. Tan sólo me alegro de haberte conocido...
“¡La señal...! Bueno, Dios, ya debo irme... Me encariñé contigo... Aún quería decirte que, como Tú sabes, habrá lucha cruenta... Y quizá esta misma noche llamaré a tu puerta. Aunque no fuimos nunca amigos, ¿me dejarás entrar, si hasta ti llego?
“Pero... ¡si estoy llorando! ¿Ves, Dios mío? Se me ocurre que ya no soy tan impío... Bueno, Dios, debo irme. ¡Buena suerte! Es raro, pero ya no temo a la muerte”.
(Carta encontrada en el bolsillo de un soldado americano destrozado por una granada durante la 2ª Guerra Mundial).
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