jueves, 7 de junio de 2012

SIGUE EL ADOCTRINAMIENTO




Esto, de entrada ya se ve que es algo totalmente tendencioso. El encabezamiento en letra pequeña lo clasifica como: Ciencia / Estudio en “Nature”.
Ya se quiere dejar sentado que esto lo dice la ciencia. Como si la ciencia fuera un ente concreto, un oráculo infalible. Además, se dice que es un estudio de “Nature”. Poco menos que algo que hay que aceptar como dogma. Y luego critican a la Iglesia por dogmática, ¡toma ya! Si lo dice la Iglesia no hay que aceptarlo porque la Iglesia es dogmática. Pero si lo dice un Estudio de Nature, entonces sí porque la Ciencia no es dogmática, de modo que no hay más remedio que creerlo. ¿Se pilla el truco? Es como decir: “si sale cara pierdes tú, y si sale cruz gano yo”.
Los muy sesudos “científicos” afirman que «los cambios climáticos pasados, además de causar extinciones masivas como la de los dinosaurios, han ido modificando las características del planeta». ¡Qué bárbaro! Pues no lo hubiera imaginado. Si no me lo dicen ni se me hubiera ocurrido. ¿Así que los cambios climáticos modifican el planeta? Vaya, vaya. Pero, ¿no está todo relacionado con todo? ¿No han oído hablar estos científicos del efecto mariposa? Vaya descubrimiento. ¡Claro que hay modificaciones en planeta! Pero haya cambios climáticos o no.
Pero lo más gracioso es el alarmismo y las soluciones que plantean. Estos señores no tienen remedio. Son unos anticuados. Cuando no se les ocurre ninguna estupidez por decir y quieren sacar un Estudio que no se sabe quién les encargará y que les pagará a precio de oro (posiblemente de los impuestos de los ciudadanos) alguna empresa interesada, entonces recurren a las teorías de siglos pasados. Total, como la incultura de la gente ha llegado a extremos inimaginables, lo más probable es que nadie caiga en la cuenta de que estas teorías ya las dijo hace siglos Malthus. Y todo apelando al alarmismo y metiendo el miedo en el cuerpo: ¡Cuidado! ¡Estamos cerca de un punto de no retorno! ¡Es necesario un plan de emergencia! El planeta se queda sin recursos. Falta sitio por la superpoblación. ¡En poco tiempo no vamos a caber!
Y se dice textualmente: «El origen de todos esos cambios es el aumento de la poblaciónque conlleva un mayor consumo de recursos y energía, y la transformación y fragmentación del paisaje, unas alteraciones que modifican las condiciones atmosféricas, oceánicas y terrestres y que amenazan la supervivencia de la biodiversidad actual».
Lo de siempre. Sobra gente. La gente es el gran mal, la gran plaga de este planeta. Los humanos son los peores bichos, las termitas que están horadando la tierra. Hay que acabar con los humanos, selectivamente claro. Los científicos de Nature están exentos del exterminio porque son los que deben dirigir el cotarro, ya me entienden.
Y más alarmismo: « Si la población sigue creciendo al ritmo actual, las consecuencias se verán hacia el 2025, y los recursos entrarán en un momento crítico en 2045. Lo que sucederá cuando se llegue a tal situación todavía es incierto, pero es algo que "debería preocuparnos muy seriamente"».
A ver si nos aclaramos. El momento crítico será a partir del 2045. Es decir, lo suficientemente lejos para que quien hace estos pronósticos no se le pueda reprochar que se ha equivocado porque ya estará abonando a la madre tierra. Claro que este prohombre de ciencia lo dice desinteresadamente porque, como digo, a él ya, lo que pase en el 2045 no le importará demasiado. Pero es que además, lo que se dice es que en el 2045, lo que sucederá es todavía incierto. Ajá, incierto. Es decir, que no se tiene certeza de qué diantres va a pasar. En otras palabras, que no tienen ni puñetera idea de lo que va a pasar para entonces. Pero de todos modos, aunque no sepamos qué va a pasar la cuestión es que el asunto debería preocuparnos muy seriamente. A lo mejor lo que pasa es estos conspicuos científicos esperan que se les sigan pagando la realización de estos exhaustivos y utilísimos estudios hasta que se jubilen, por lo menos.
Conclusión: Sobra gente. Hay mucha gente. Exceso de pasajeros en este planeta. No vendría mal alguna que otra guerra para tirar lastre (se frota las manos la industria armamentística). Se impone un programa mundial de contracepción (se frota las manos toda la industria anticonceptiva). Hay que seguir haciendo más y más estudios porque, quién sabe, a lo mejor se apaga el Sol y nos vamos todos al garete. Pero mientras tanto, se frotan las manos nuestros prestigiosos científicos.


lunes, 4 de junio de 2012

¿CULTURA? ASÍ NOS VA




Cuando a esto se le llama cultura y se publica así por un medio de comunicación (El Mundo) es señal de por qué estamos como estamos en todos los sentidos. ¿Crisis económica? ¿Cómo no va a haber una crisis económica cuando es el mismo hombre quien está en una profunda crisis? Si el hombre está en crisis, todo lo que hace el hombre entra en profunda crisis: la economía, la cultura, el arte en general, la familia, la sociedad. El ser humano es un ser esencialmente y principalmente ético. Cuando la ética se relativiza desaparece. Y sin ética el hombre está perdido y desorientado. Entonces, la crisis es inevitable.

sábado, 2 de junio de 2012

UN MENSAJERO EN LA NOCHE

Por José A. Méndez
Fuente: La Razón ( 11-2-2004)


«He asaltado a mano armada, he engañado, estafado, robado en casas privadas, almacenes y grandes fábricas. También he robado coches...». Por todos estos delitos, Albert Michael Wensbourgh fue condenado a 25 años en las peores prisiones de Inglaterra. Una vida marcada por la delincuencia, la droga, el alcohol, la violencia, la pornografía, los abusos sexuales que sufrió en su infancia y una familia rota en mil pedazos. Una vida de odio y sufrimiento. Sin embargo, en la madrugada del 1 de enero de 1997, Albert Wensbourgh experimentó una vivencia increíble pero auténtica, según demuestran los informes médicos que certifican que no sólo no mentía, sino que era inteligente, cuerdo y equilibrado. Una experiencia mística que le hizo volver sus ojos a Dios y convertirse en monje benedictino dedicado por entero a una misión santa.

Este relato, propio de cualquier película de ciencia ficción aunque totalmente real, es el que recoge el último libro de María Vallejo-Nágera, «Un mensajero en la noche», publicado recientemente por la editorial Belacqua. Una obra escalo- friante por su veracidad, capaz de remover la conciencia del lector más frío e insensible. El texto intercala el estilo literario de la novela con la agilidad de la entrevista, y destapa, poco a poco, los secretos de una vida apasionante.


El olor del Infierno

Violado repetidas veces en su juventud, Albert Wensbourgh pronto se convirtió en un asiduo del crimen y de la extorsión. Marihuana, crack, alcohol, pornografía... cualquier tipo de vicio era válido si con eso podía afrontar la crueldad de su vida. Las visitas a los juzgados se sucedían, aunque no con la misma frecuencia que los delitos. Un intento de robo con arma de fuego y rehenes incluidos fue la puntilla de su carrera criminal y el que movió a un juez inflexible e inmisericorde y, a todas luces, justo a condenarle a 25 años de prisión. De la sentencia sólo cumpliría 14, aunque en las cárceles más temidas de Inglaterra, encerrado junto a violadores, maníacos sexuales y asesinos, entre el «pestilente y familiar olor a cañería podrida y a heces mal recogidas, a esperma seco en las paredes y a alimañas putrefactas. El olor del infierno». Las prisiones de Durham, Everthorpe o la celda número ocho del ala C de Wakefield, una cárcel altamente peligrosa, fueron su hogar durante más de una década, y en ellas se granjeó el respeto de los presos, primero infligiendo miedo y después sirviéndoles de consuelo y consejero espiritual.

Tal y como señala el libro, la noche del 1 de enero de 1997 vivió una experiencia que cambiaría su vida de forma radical y sorprendente. Albert Michael Wensbourgh fue visitado por «un ángel real». No una confusión fruto de las drogas ni una enajenación mental. Así consta en todos los informes clínicos que voluntariamente solicitó y que acreditan una total lucidez y sinceridad. «Me di cuenta de que algo sobrenatural y fuera de mi entendimiento estaba produciéndose ante mis propios ojos. Me atemoricé terriblemente y recuerdo que, en mi miedo, me levanté de un brinco y corrí a acurrucarme en una esquina de mi celda, intentando protegerme la cabeza con ambas manos». Era una luz tan potente como para despertar a los presos de las celdas contiguas, entre las que se dibujaba la presencia física de una figura humana. Albert asegura haberlo visto con una total nitidez, y sus descripciones resultan abrumadoramente precisas, muy lejos de tópicos. Eso sí, «no tenía alas. Yo no las percibí. Pero sí muchos rayos de luz que parecían salir disparados de su espalda». Su vida cambió totalmente, y tras reconocerse a sí mismo la veracidad de tal experiencia, emprendió un camino de santidad desde su condición de presidiario hasta convertirse en monje benedictino del monasterio inglés María, Reina de la Paz. En septiembre del año 2001, cuando las torres gemelas de Nueva York eran aún un amasijo de hierros, muerte y confusión, María Vallejo-Nágera tuvo la posibilidad de entrevistar a Albert y recoger sus conversaciones para escribir un artículo en el rotativo británico «Sunday Express».


Un místico de carne y hueso

En septiembre de 2003, Vallejo-Nágera publicó el relato completo en este libro lleno de sorpresas, un texto que ya va por la quinta edición. Su testimonio es un signo de esperanza para quienes lo creen todo perdido y supone un motivo de reflexión para los partidarios de la pena de muerte. Podrá convencer o no la veracidad de esta «aparición», pero es indudable que el enorme sentido religioso de sus páginas gira en torno a un hombre que se acostó siendo un criminal y amaneció convertido en místico.

Después de muchas gestiones, problemas de publicación y cambios de editorial, María Vallejo-Nágera ha sacado a la luz el apasionante relato de un místico de hoy en día. Sin embargo, los escépticos encuentran un problema en el ejemplo de conversión real que supone el caso de Albert Wensbourgh. Para muchos, la riqueza de este libro está en que, a pesar de que cambie ciertos nombres para preservar la intimidad de los monjes, a diferencia de otros como «El Codigo da Vinci» o «Caballo de Troya», presenta una imagen de Dios basada en un hecho real, apoyada en una vida coherente y avalada por documentos científicos. La polémica está servida.



«ME FIÉ DE ÉL PORQUE ORABA»


Ante un testimonio como el que narra, la duda surge inevitablemente: ¿Es realmente cierto lo que contó Albert? La sombra de una alucinación o de una locura transitoria planea sobre cada página del libro, sin embargo, María Vallejo-Nágera, la autora del libro, que convivió con él durante casi un año, lo tiene muy claro: «Estudié todos los exámenes clínicos que él había solicitado de forma voluntaria. Albert temió haberse vuelto loco, pero absolutamente todos acreditan su cordura y su sinceridad. Además, el abad del monasterio, un hombre muy culto que hablaba 5 idiomas, era también psiquiatra. Al principio sentí incredulidad, incluso miedo, pero luego fue surgiendo una amistad muy fuerte. Me fie de él porque vi que oraba. Era un ser bondadoso, que trabajaba para la gente más pobre. Él se preocupó mucho de que su historia se conociese entre los estratos más bajos de la sociedad, especialmente entre los presos», confirma.


Autor: Solidaridad.net- Fecha: 2004-02-11